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GLAMOUR EN DONOSTIA - SAN SEBASTIÁN

Jon dos veces Jon

8.10.07 | 00:06h.

 

La alfombra roja del Festival de San Sebastián se ha convertido en un perfecto escenario para el desfile de grandes estrellas del cine ante la atenta mirada de miles de espectadores. Jon se introduce en el mundo de la farándula y el cotilleo para contarnos quién y por qué estuvo en Donosti.



Glamour. 1. m. Encanto sensual que fascina.

Esa es la definición que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da a la palabra “glamour”. Y eso es precisamente lo que han lucido muchos de los actores, actrices, directores, etc, que han visitado Donostia – San Sebastián con motivo de su 55 Festival Internacional de Cine.

Bien es verdad que para mucha gente ninguna de las grandes estrellas del cine que han llegado al Festival no poseen dicho elemento, pero personalmente creo que esa gente está equivocada. Muestra de ello es la grandísima cantidad de gente que acudía a curiosear a los alrededores del hotel María Cristina, donde se hospedan los invitados al Festival, o a la alfombra roja, imprescindible ya en este tipo de eventos. Por si fuera poco, esta pasada edición será una de las más recordadas por todos debido precisamente, a la alta cantidad de estrellas del celuloide que se han podido ver. Aquí menciono sólo algunas de ellas…

Richard Gere, Alyssa Milano, Liv Ullmann, Samuel L. Jackson, Demi Moore, Paul Auster, Roberto Benigni, Eduardo Noriega, Viggo Mortensen, Irène Jacob, Barbara Hershey, Lou Reed…

Eduardo Noriega en la alfombra roja

El Festival comenzó fuerte: La presencia de Viggo Mortensen junto con el director David Cronenberg para presentar su última película juntos, Eastern promises, atrajo a muchísima gente. Además, Mortensen se presentaba siempre muy atento con todos, bien con los medios de comunicación, o bien con todos y todas las fans.

En el desfile por la alfombra roja la noche de la inauguración del Festival, Mortensen hizo algo que no se había visto hasta ahora: salió de la alfombra hacia la carretera para saludar a todo el mundo, firmar autógrafos y sacarse fotos con quien le asaltara (“arrollar” también sería una buena palabra) sin poner nunca ningún problema para ello. Ya de nuevo en la alfombra para iniciar el riguroso desfile, no paró de saludar y de firmar autógrafos, parecía que no se cansaba, siempre sonriendo. Toda una estrella.

Dos días después llegó otro plato fuerte, otra baza de este Festival… Richard Gere, que venía a recoger el primer Premio Donostia (premio en honor a una carrera que en años anteriores han recogido Gregory Peck, Woody Allen, Robert Mitchum, Matt Dillon, Anthony Hopkins, Susan Sarandon, Fernando Fernán-Gómez…), además de para presentar su última película, La gran estafa (The hoax, de Lasse Hällstrom).


Si alguien sabe de glamour es Marisa Paredes. 

La expectación sobre la llegada de Gere a Donosti era inmensa, no se recuerda nada parecido, la propia organización se ha sentido desbordada por semejante multitud de gente. Cuando su llegada estaba prevista para el mediodía, algún tipo de problema con los vuelos provocó que apareciera en la ciudad con casi doce horas de retraso, lo cual causó que fuera llegando más y más gente para verle llegar al hotel.

Finalmente, llegó. Los nervios explotaron y la euforia colectiva era ensordecedora. Richard Gere estaba en Donosti. Vino acompañado de su guapa (y alta) mujer, Carey Lowell, y en chándal. Tras las poses obligadas para los fotógrafos, Richard Gere rodeó toda la zona vallada saludando a la gente, repartiendo besos y apretones de manos por doquier. Supo hacer bien su trabajo de estrella.

Poca gente se movió de sus sitios, ya que al poco rato, Gere salió del hotel para ir a cenar a uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad, causando de nuevo furor, eso sí, sin firmar ningún autógrafo. Paciencia, aún quedaban un par de días para su marcha de la ciudad.

La noche siguiente fue su gran noche. Primero presentaba su película en el Teatro Victoria Eugenia y una hora después se dirigía al Palacio del Kursaal a recoger el Premio Donosti. De nuevo su buen hacer de estrella y sus inacabables saludos y apretones, desataron todo tipo de pasiones. Siempre pidiendo calma cuando veía que la cosa se desmadraba algo más de la cuenta, esa noche sí, firmó algunos autógrafos.

Al día siguiente, tras visitar la exposición de Julian Schnabel en el edificio de Tabacalera, se marchó de la ciudad dejando un sabor muy agradable para todos.

Alyssa Milano, recordada por todos (especialmente por todos) por la serie televisiva “Embrujadas”, también aportó su toque de glamour al Festival. Vino a presentar la película The blue hour de Eric Nazarian y aunque no hubo grandes masas de gente tras ella, sí que se veía a los fans buscándola y consultando la programación para saber dónde presentaba la película para estar siempre lo más cerca posible suyo. Cuenta la leyenda del 55 Festival de Cine que un día la chica se enfadó porque la hicieron ponerse elegante para realizar el paseíllo por la alfombra roja y acceder al Kursaal, cuando resulta que había muy poca gente, muy pocos admiradores en dicho paseíllo esperando tras las vallas. Pero esa anécdota se queda únicamente en leyenda, a saber si es verdad.

La siguiente estrella en pisar San Sebastián fue Samuel L. Jackson (Pulp Fiction, de Quentin Tarantino) que vino para presentar en el Velódromo de Anoeta la película Cleaner junto con su director Renny Harlin (director de, entre muchas otras pelis de acción, La jungla de cristal 2).

Samuel L. Jackson también despertó mucha curiosidad, era una visita muy esperada este año, y se cumplieron las expectativas: su llegada también fue multitudinaria (no tanto, claro está, como con Richard Gere). Tratado como si fuera una de las grandes y mejores estrellas del panorama cinematográfico, Jackson se paseó gustosamente (siempre que los fans lo permitían) durante varios días por la ciudad, al igual que Renny Harlin.

La sensación de lejanía frente a admiradores, caza-autógrafos y medios de comunicación de Samuel L. Jackson era bastante patente, no así la de Renny Harlin, que se mostraba más divertido con toda la parafernalia que un festival de cine supone.

El Festival de Cine poco a poco iba tocando a su fin cuando llegó el segundo Premio Donostia de este año: Liv Ullmann, actriz noruega cuyos trabajos más recordados serán siempre los interpretados para el recientemente fallecido director sueco Ingmar Bergman.

Ullmann derrochó simpatía y sonrisas por todos los sitios a los que iba. Siempre que su horario se lo permitía, asistía a proyecciones del Festival. Si algún grupo de fans se acercaba a pedirle algún autógrafo o fotografía, aunque la mujer tuviera prisa (“sólo una firma”, decía), siempre autografiaba los cuadernos de todos y también se sacaba fotos con todo aquel que lo deseaba y hasta que no acababa con el último, no se marchaba.

Una mujer encantadora, agradecida y emocionada por el homenaje que se le brindaba. Toda una señora. Toda una actriz. Un ejemplo a seguir por tantas y tantas estrellas del cine, tanto por trabajo como por personalidad.

Por último, la otra gran estrella americana, esperadísima, era la actriz Demi Moore, que vino junto con el director Michael Radford (El cartero y Pablo Neruda) y el actor Lambert Wilson (Matrix reloaded) a presentar el estreno mundial de Flawless (Un plan brillante).

Demi Moore es una diva. O al menos eso deben de pensar ella y la gente que le rodea, porque si no, no se puede explicar porqué no se quiso indicar a nadie (ni siquiera a la prensa gráfica) a qué hora estaba prevista su llegada al hotel María Cristina. La rumorología dice que no se quería que se la viera sin maquillar tras un largo viaje.

Aun así, la gente tiene mucha paciencia, así que el día previsto de la llegada de Demi Moore hizo guardia ante la entrada al hotel. No se sabía la hora de llegada, pero en algún momento debía llegar… Efectivamente, llegó, sí, pero nadie pudo captar ese momento ya que la Moore accedió al interior del hotel por la puerta lateral, concretamente por la lavandería del hotel. Como la llegada fue sobre la hora de comer, la llevaron a uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad, donde, allí sí, pudo ser fotografiada junto con el dueño del local.

El resto del día en que llegó, fue un completo juego del escondite, no se sabía por dónde iba a salir o acceder al hotel, pero tampoco se sabía si había salido fuera a cenar y estaba dentro… Había demasiado secretismo alrededor de Demi Moore, por lo que muchos caza-autógrafos casi daban por imposible recoger la firma de la actriz.

Al día siguiente le tocaba trabajar, es decir, acudir a sesiones de fotos, ruedas de prensa, entrevistas varias… para acabar con la presentación oficial de la película en la gala de clausura del Kursaal.

En la sesión de fotos una vez más se demostró que Demi Moore es una diva. Algunos fotógrafos llevaban más de dos horas esperando en la terraza del Kurssal (donde habitualmente se suelen hacer las sesiones de fotos) y resulta que una de las responsables de prensa del Festival les comunica que la señorita Moore no va a salir a la terraza, sino que la sesión de fotos será en el interior del Kursaal. Los fotógrafos se negaron a ello básicamente por dos razones: la primera, por lo que ya he comentado de que algunos llevaban más de dos horas esperando, y la segunda y principal, porque había una luz espléndida para realizar las fotografías (según ellos, era el día que mejor luz había en todo el Festival para la sesión de fotos y en el interior del Palacio no salían bonitas fotos), además, aunque el cielo estaba encapotado, no había amenaza de lluvia (siendo esto lo que alegaba la Moore para no salir, añadiendo que hacía viento, aunque éste fuera muy ligero).

Los responsables de prensa e incluso el propio director del Festival de Cine, Mikel Olaciregui, teléfono móvil en mano, intentaban convencer a Demi y a su gente de lo que decían los fotógrafos… Los cuales tenían claro que si ella no salía a la terraza del Kursaal, se quedaba sin fotos. Finalmente, y con más de media hora de retraso, la actriz accedió y acudió a la sesión de fotos, donde estuvo cinco minutos escasos.

Ya en la rueda de prensa todo fue algo más distendido, las preguntas fueron respondidas normalmente y, oh sorpresa, al finalizar el acto, Demi Moore accedió a firmar autógrafos, eso sí, sin poder acercarse a ella (le llevaban los cuadernos o fotografías que querían que se firmara).

Ya por la noche, el desfile por la alfombra roja volvía a ser multitudinario: todo el mundo quería ver a Demi Moore. Tras desfilar los premiados del certamen para acceder al Kursaal, Moore llegó con cierto retraso y, oh sorpresa otra vez, tras firmar un par de autógrafos, recorrió el tramo de alfombra demasiado rápido para el gusto general de los asistentes.

Los más esperados a su vuelta al hotel tras la fiesta de fin de Festival eran Samuel L. Jackson y Demi Moore… Al llegar el primero, en su línea habitual: firmó autógrafos, pero nada de fotos. Y la segunda, de nuevo sorpresa, firmó todos los autógrafos que su agente de seguridad personal le permitió. Pero fue todo muy rápido, da la impresión de que Demi Moore siempre va rápido a todos lados.

Eso fue en líneas generales lo que esta edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha dado de sí en lo que a gente famosa se refiere… Aunque ha quedado en el tintero, por ejemplo, comentar lo tensa que fue la rueda de prensa que ofrecieron el director y artista Julian Schnabel y el músico Lou Reed (se prohibieron las fotos, aparentemente por un incidente que hubo minutos antes con un fotógrafo en la sesión de fotos), y también lo relajado que estuvo Roberto Benigni, quien acudió de sorpresa al Festival para estar con su mujer (Nicoletta Braschi, miembro del jurado de la Sección Oficial) los dos últimos días… estuvo relajado porque ya se sabe cómo se comporta Benigni frente a las cámaras (cómo recogió su Oscar al mejor actor por “La vida es bella”…). Pues bien, en San Sebastián sólo se comportó así a su llegada a la ciudad (había muchos fotógrafos a la entrada del hotel), mientras que el resto de momentos que se le vio, ni firmaba autógrafos ni nada, sólo saludaba tímida, casi imperceptiblemente.

Si nos fijamos en dos de las palabras clave de la definición de “glamour” dada al inicio de este artículo, “encanto” y “sensual”, se podría decir que algunos de los artistas que han aparecido por el Festival de Cine de este año sólo tienen encanto, otros sólo tienen sensualidad, otros (muy, muy pocos) ambas cosas, y finalmente, otros, ninguna de las dos cosas, por mucho que se al mencionarles acuda a las mentes la palabra “glamour”.

Jon Ruiz Rodríguez



1 comentario

Merche S. Villar - 09/10/2007 18:52

Enhorabuena de parte de los cinéfilos que no hemos podido presenciar éste Festival en vivo y que con el fabuloso y completísimo artículo de éste chico hemos podido disfrutar y saciar toda nuestra curiosidad sobre lo allí acontecido. Mil gracias y enhorabuena nuevamente.



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