Antes de comenzar la 56 edición del Zinemaldi la organización del certamen comentó que el nivel de Cine iba a ser mayor que en ediciones anteriores. Declaraciones así siempre son difíciles de creer y uno puede pensar que son única y exclusivamente para vender más y para atraer más gente a las salas durante los diez días que dura el Festival, así que el aire de escepticismo al respecto sin duda reinaba en el ambiente.
Según fueron transcurriendo los días, personalmente me iba dando cuenta de que quizá la organización estaba en lo cierto. Días y días de cine y ninguna película, mejor o peor, lograba que decidiera salir de la sala antes de que acabara la proyección… Eso era muy buena señal. Hasta que por fin llegó una (que no mencionaré), la primera, que lo conseguía. “Ya está”, pensé, “a partir de ahora seguro que no aguanto muchas películas más hasta el final…”. Pero me equivoqué, y las películas que me quedaban por ver continuaron manteniéndome hasta el final en la butaca.
Como introducción, todo esto está muy bien, pero creo que es mejor que me vaya metiendo en harina, comentando las películas que más me llamaron la atención, para bien o para mal, durante todos esos días: Con un primer vistazo a la programación, me hice con mis favoritas en la sección oficial a concurso, entre las que se encontraban Génova de Michael Winterbottom, Camino de Javier Fesser, y Dream de Kim Ki-Duk. Además, aparecían otras películas de visionado casi obligado en la sección Zabaltegi, como Burn after Reading (quemar después de leer) de los hermanos Coen, o Happy-go-lucky (Happy. Un cuento sobre la felicidad) de Mike Leigh, entre otras. Por supuesto, habiendo tantísimas películas por ver, uno tiene que tener cabida en su pequeña mente para las sorpresas y los descubrimientos.
El Zinemaldi empezó de forma muy potente, con la presencia de Antonio Banderas para la película inaugural, The other man, preparado para recibir de manos de Pedro Almodóvar el primer premio Donosti de este año. La película es un drama telefílmico (lo cual no es señal para que le pueda quitar nivel a una película) que explica cómo Laura Linney fue infiel con Antonio Banderas a su marido Liam Neeson y las investigaciones de éste para saber quién era “el otro hombre” tras las desaparición de su mujer.
Pero en la inauguración del Festival no solo estuvo Antonio Banderas, sino también Woody Allen con Javier Bardem y Rebecca Hall, actores de Vicky Cristina Barcelon”, que inauguraba Zabaltegi. Fue una pena que no se pudiera contar con la presencia de Penélope Cruz y Scarlett Johansson, completando así el plantel de actores del film.
Tras el terremoto glamouroso inaugural se daba paso a otro terremoto: el causado por Ben Stiller y Robert Downey Jr., que se acercaron a Donosti a presentar Tropic thunder, dirigida por el primero de ellos. La rueda de prensa de ambos fue una de las más divertidas (y multitudinarias) desde hacía mucho tiempo. La película, ya estrenada en cines, también es muy divertida y no se le puede sacar gran cosa más, excepto la crítica al mundo hollywoodiense. Una comedia así de gamberra en un festival de cine, donde casi todas las películas que se ven son densos dramas, es de agradecer.
Llegó una de mis películas favoritas iniciales: Génova de Michael Winterbottom… Acabé llevándome una buena decepción, ya que la película no me contó nada especial, me pareció un continuo “quiero y no puedo” con muy pocas cosas destacables. Su actor principal, Colin Firth, estuvo en Donostia y a pesar de su simpatía y porte inglés, no consiguió que mi opinión cambiara al respecto de su película.
Tras Colin Firth, el glamour en San Sebastián se apagó ligeramente… No había grandes estrellas en la ciudad, debía esperarse hasta la recta final, con el segundo premio Donosti, el otorgado a Meryl Streep. Por tanto, uno podía centrarse en las películas. Se proyectó El patio de mi cárcel de Belén Macías, que a pesar de que el plantel de actrices está bastante bien, la película es un “quien mucho abarca poco aprieta” porque no se centra en una historia concreta, sino que quiere contar muchas a la vez y eso le perjudica. También se pudo ver Tiro en la cabeza de Jaime Rosales, esperada película no sólo por la temática (el asesinato por parte de ETA de dos guardias civiles en Capbreton, Francia) sino porque no se sabía qué tipo de película iba a ser, sabiendo que al director le gusta experimentar y descubrir nuevos caminos audiovisuales… Sin duda no dejó indiferente a nadie, especialmente por no oírse ningún diálogo durante la película. Personalmente me gustó pero considero que le sobra bastante metraje.
Camino de Javier Fesser cumplió mis expectativas y me gustó mucho: fue de lo mejor que vi en todo el Festival. El drama de una niña de once años a punto de morir y enamorada de un compañero del colegio, en un entorno religioso fundamentalista, llegó a enternecerme y a engancharme durante toda la proyección. Hablar de esta película implica hablar de dos grandes descubrimientos: la niña protagonista, Nerea Camacho, Mariano Venancio, a quien ya conocía de las películas de Mortadelo y Filemón (en el papel del “súper”), que interpreta al padre de Camino. Eso sin desmerecer al resto de actores y actrices, que también están fantásticos.
Otro descubrimiento fue la película palestina Laila’s birthday de Rashid Masharawi, algo así como una versión de Un día de furia de Joel Schumacher que cuenta el día de trabajo de un juez que no puede ejercer como tal trabaja como taxista en Ramallah, donde caen misiles cuando uno menos se lo espera, mientras él intenta comprar algún regalo para su hija Laila, en su cumpleaños.
Otra de mis favoritas iniciales era Dream de Kim Ki-Duk (autor de Hierro 3) y aunque tras verla no se mantuvo entre mis favoritas, me gustó por la atmósfera demencial de la película. Cuenta cómo un chico y una chica tienen una extraña conexión: si ambos se duermen a la vez, el sonambulismo puede provocar que cometan actos de los que luego se arrepientan.
En la clausura de la Sección Oficial se proyectó The brothers Bloom de Rian Johnson (Brick) con Adrien Brody, Rachel Weisz y Mark Ruffalo. La película cuenta la historia de dos hermanos timadores que planean un gran golpe a una chica que tiene mucho tiempo libre y que parece muy decidida a la aventura. A pesar del gran comienzo que tiene, la película se va desinflando poco a poco hasta que por fin consiguió que perdiera totalmente el interés por ella, de forma que me da completamente igual lo que pasa al final con los personajes.
Todo eso en lo que a la Sección Oficial se refiere, pero en Zabaltegi también se pudieron ver algunas joyas, como es el caso de la última de los Coen, un divertimento titulado Burn after reading (quemar después de leer), Happy-go-lucky (Happy. Un cuento sobre la felicidad) de Mike Leigh (altamente recomendable, es de esas películas de las que sales del cine con una amplia sonrisa en la cara), Entre les murs (La clase) de Laurent Cantet (palma de Oro en Cannes, donde un profesor se las ve y se las desea para educar a una clase de adolescentes en un instituto francés, fiel reflejo de Francia, de la sociedad actual, con diferentes culturas y gentes y los conflictos existentes entre ellas), o Lemon tree (los limoneros) de Eran Riklis (película que, con la excusa de los limoneros de la protagonista, retrata en tono agridulce o tragicómico el conflicto palestino-israelí), por poner sólo algunos ejemplos…
Para acabar, no puedo dejar de mencionar a la gran estrella de este Zinemaldi: Meryl Streep. Como ya he mencionado en este artículo, vino a recoger el premio Donosti, otrogado en homenaje a toda una trayectoria de cine, que le entregaron el director Jonathan Demme (presidente del jurado oficial) y Eduardo Noriega. La actriz se mostró en todo momento muy emocionada por el recibimiento de la ciudad y recogió su merecido premio. Se comportó como una gran señora y su presencia será recordada siempre: fue cercana y amable, simpática, firmó autógrafos y saludó sin descanso… Lo dicho: una gran señora.
Jon Ruiz Rodríguez
Octubre 2008