Tras casi veinticinco años de estudio y reflexión, Charles Darwin publicaba en 1859 El origen de las especies. Su importancia transcendería más allá de las meras interpretaciones científicas, puesto que asestaba un duro golpe al antropocentrismo, revolucionando la visión tradicional del lugar que ocupa en la especie humana y su relación con otros organismos vivos.
El ciento cincuenta aniversario de la publicación de esta magna obra y el doscientos del nacimiento de su autor, constituye un motivo para recordar la vida y la obra de este científico inglés; una razón quizás innecesaria si tenemos en cuenta que supone un hito en la historia del pensamiento humano.
Los aniversarios constituyen un motivo fácil para acercamientos oportunistas y demostraciones vacías. De algunos hemos sido testigos en el curso del presente año. En el polo opuesto de estas expresiones retóricas, nuestra exposición responde a motivaciones de más hondo calado. Además de pretender servir de homenaje a Darwin y su obra, nuestro afán es contribuir a divulgar en nuestro medio la teoría de la evolución, resaltar su influencia en todos los ámbitos de las actividades y el pensamiento, mostrar las diversas fases del enfrentamiento del darwinismo con fundamenta-lismos de variado cuño y, en fin, hacer presentes las tendencias actuales del pensamiento evolucionista. Con tales objetivos, la exposición recoge una amplísima muestra de los libros de Darwin publicados en las diversas lenguas oficiales de nuestro país; un número destacado de las obras de autores extranjeros con decisivo protagonismo en la discusión del darwinismo traducidas al castellano; manuales y libros de texto de tendencias contrapuestas así como fósiles, coleópteros, lepidópteros, etc. y objetos de variada procedencia y utilidad que emplean a la teoría evolutiva como reclamo.
Los documentos se distribuyen en once espacios con expositores y paneles diferenciados para ilustrar las características y contenidos de cada uno de ellos.
Con una orientación esencialmente pedagógica y, según queda dicho, más allá de los fastos conmemorativos, la oportunidad de la muestra es innegable y está plenamente justificada, ítem más, cuando aquí y allá vuelve a resurgir con renovados bríos el irracional idealismo creacionista, apoyado principalmente y, como otrora, en fundamentalismos religiosos.
Fecha:
Del 8 de febrero hasta el 31 de marzo de 2010.
Hora:
De lunes a viernes, de 9 a 20h.