Está claro que Almodóvar se encuentra en estado de gracia y sin duda su condición de “clásico viviente” queda reflejada no sólo por sus dos Oscar y su multitud de premios internacionales, sino, además, por eventos tan significativos como el homenaje que la Cinemateca de Francia dedica desde este mes de Abril y hasta el próximo Julio al cineasta manchego, con proyecciones, exposiciones e incluso la asistencia del propio director.
Ir contra el talento de Almodóvar, a estas alturas, sería estúpido, pero en mi caso, he de reconocer que me ha costado muchos años y muchas películas de su filmografía el llegar a valorar como se merece su genialidad. En cualquier caso, tras “Todo sobre mi madre”, pero, especialmente, “Hable con ella” y “La mala educación”, Almodóvar se encuentra en su mejor momento de madurez expresiva.
El cineasta de la movida madrileña, ese desvergonzado joven provocador de comedias como “Pepi Luci y Bom” y “Laberinto de pasiones” ha dejado paso al maduro creador de melodramas descarnados o comedias trágicas(como el propio director define “Volver”).La factura y la estética de cineasta “amateur” de sus primeros largometrajes, fruto de la escasez de recursos y del aprendizaje del lenguaje cinematográfico, ha terminado en la elegancia y sencillez de “Volver”, donde la cámara, reposada y serena, apenas se aprecia.
Estamos ante un Almodóvar profundo, inteligente, reflexivo y muy muy emotivo, cada día más cercano a la complicidad íntima con el espectador que despertaba el cine de Truffaut(La hondura de los sentimientos del director, expuestos en la película, quedó de manifiesto recientemente en una entrevista televisiva donde Almodóvar lloraba amargamente al recordar la figura de su padre muerto).
Como es habitual en el cine de Almodóvar, las interpretaciones están muy cuidadas, y el elenco de actrices, que sustentan la historia, está exquisitamente bien dirigido. Sería injusto destacar a ninguna sobre otra, ya que Lola Dueñas, Blanca Portillo y la joven Yohanna Cobo están sensacionales, pero sin duda, “Volver” será recordada por el explosivo reencuentro entre Almodóvar y Carmen Maura, su primera musa ; y, por la espléndida interpretación de Penélope Cruz, que tal vez, desde “La niña de tus ojos”, no había vuelto a estar tan bien en pantalla(y que nunca antes apareció tan carnalmente provocadora como en esta película,¿realmente esos pechos son suyos?).
Los recursos expresivos y temáticos del cine de Almodóvar reaparecen en “Volver”, demostrando el personal estilo de su autor, que sigue vigente película tras película: El universo femenino, la amargura y la complejidad de la mujer (omnipresente en su filmografía), la fuerza de los recuerdos(La mala educación), el crimen marital(¿Qué he hecho yo para merecer esto?), las canciones asociadas a los personajes(Tacones lejanos) o la propia muerte(Hable con ella,Matador).
Sorprende, si acaso, el progresivo despojamiento en el cine de Almodóvar de los elementos más frívolos, y una casi total ausencia de la sexualidad, de esa sexualidad directa que exhibía en su primera etapa, y que lo convirtió en un icono de la provocación, con películas tan jugosas en este aspecto como “La ley del deseo”, “Matador” o “Átame”.Así mismo, a pesar de calificar a su película como comedia trágica, la parte de comedia de “Volver” es ínfima, apenas un ligero tono cómico envuelve la historia. Parece que Almodóvar es hoy día un cineasta más maduro, pero también un cineasta más serio, más pesimista y que ha perdido frescura, tal vez no en su cine, sino en su propia vida, y por ello su cine es más austero, de ahí que hay quien prefiera esa primera etapa desinhibida del Almodóvar gamberro y provocador de los años 80 y principios de los 90.
En cualquier caso, el cine de Almodóvar ha ganado en complejidad en su estructura, sus guiones están cada vez mejor hilvanados, y aunque “Volver”, a diferencia de sus anteriores largometrajes, es una historia lineal, persiste aquí el entrelazamiento de historias, la estructura fragmentada de vidas que se influyen y que confluyen.
“Volver” es un melodrama en la línea clásica que tanto gusta a Almodóvar, un melodrama de mujeres fuertes y dolidas por la vida, al estilo de Douglas Sirk , pero también una historia de mujeres que podría haber firmado el propio George Cukor, con retazos del melodrama neorrealista de De Sicca o Visconti (homenajeado con un fragmento de su película “Bellísima”).Es una película que se sitúa entre el retrato urbano y el drama costumbrista, y que refleja la capacidad extraordinaria de Almodóvar para captar no sólo la esencia humana sino los ambientes y la cultura de la gente y del pueblo. El Maestro Akira Kurosawa elogiaba al Maestro John Ford diciendo:”Lo más grande en las películas de John Ford es que cuando ves un vaquero montado a caballo realmente piensas que es un vaquero del Oeste auténtico montado a caballo”. Esa cualidad de reproducir la realidad, como si la cámara reflejara la autenticidad de una escena que realmente nunca existió, es patrimonio exclusivo de los grandes cineastas. Pues bien, eso mismo sucede con “Volver”, y es que como en Ford o en el propio Kurosawa, cuando Penélope Cruz se reencuentra con Carmen Maura, realmente “crees” que la hija ha vuelto a ver a su madre, y eso, ese mágico momento, sólo son capaces de crearlo los grandes cineastas. Ahí reside la grandeza de Almodóvar.