AndalOcio Córdoba



El Hobbit: Gran espectáculo, a costa de la magia de la novela

Francisco Manuel Sánchez (Chico)

2.1.13 | 15:29h.

 

Francisco Manuel Sánchez escribe para Andalocio su visión sobre la última película de Peter Jackson.

Quizás en la era de la hipervisibilidad en el cine, no sea el mejor momento para contar la historia de una criatura, ese hobbit que da nombre al film, cuya principal cualidad es pasar inadvertido. Y es que El hobbit, el de Tolkien, es un cuento metaligüístico más cercano a Carroll y a Barrie de lo que a la postre ha quedado en el imaginario colectivo. Si buscáis El Hobbit de Tolkien en la pantalla, esa aventura lúcida, lúdica, inocente, no lo vais a encontrar, vais a encontrar El Hobbit de Peter Jackson, una variante grandilocuente de los tonos, técnicas y discurso de su afamada trilogía.

Da la sensación de que una legión de frikis-entre los que me incluyo- ha dado forma a una Tierra Media paralela a la imaginada por el escritor y que Peter Jackson se ha apropiado de esta reconstrucción del mundo de fantasía tolkiano. EL Hobbit de Jackson se parece más al que hemos querido imaginar, que al que realmente describe la novela; se añanden orcos hipertrofiados y mutilados y se eliminan coloridos gorritos de enano.

Si hicieran una versión reducida- quizás sea el montaje que termine demandado el público, en contraposición con las versiones extendidas que tuvieron tanto éxito en la trilogía del anillo único- con la secuencia de la reunión de los enanos en Bolson Cerrado, con la cena de los troll y la magistral secuencia de acertijos en la osucridad; podríamos estar cerca de la esencia de la obra literaria. Pero, intercalada entre estas concesiones a la letra de Tolkien, encotramos la personalísima visión sobre la Tierra Media del autor Mal Gusto. Y esta visión incluye un trabajo cuidadísimo de la puesta en escena, una visión del paisaje como elemento de gran espectáculo, y una obsesión por mostrarlo todo, por carnificar la fantasía que hace que pierda parte de su magia primigenia. Jackson es incapaz de dejar que Bilbo sea del todo invisble (recurre a ese brumoso mundo paralelo que más tarde ocupará Sauron) , arrebatando así parte de la esencia del personaje y de la arquitectura simbólica de la obra literaria.

Esto no quiere decir que sea una mala película, es una obra maestra de su tiempo, brillante técnicamente, extenuante en su preciosismo, tan perfecta en la forma como tendente a vaciar de auténticas cargas de profundida su contenido. Jackson vuelve a demostrar su pericia con la dirección de actores y ayuda al genial Martin Freeman a adueñarse de uno de los personajes más carismáticos de la literatura contemporánea.

Película para disfrutar una tarde con buenos amigos, reivindicable por lúdica y ligera , es un entretenimiento impecable. La magia , la emoción, la fantasía, la encotraréis en una lectura pausada de su referente literario, porque El Hobbit de Jackson tiene muy poco de El Hobbit de Tolkien.

Fdo: Francisco Manuel Sánchez.
 



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