Jazz Café
Free Co. Experience en Jazz Café
Gran Teatro
En enero llega a Córdoba 'El Guardaespaldas'
I.M.A.E.
El Concurso Nacional presenta su catálogo

AndalOcio Córdoba



En el corazón de la manzana

Palma del Río
Francisco Manuel Sánchez (Chico)

5.7.19 | 14:48h.

 

Tercera jornada de La Feria de Artes Escénicas de Palma 2019.

Son las 00:30 del 5 de julio y no encuentro un hilo conductor a lo visto y vivido el día 4, en la tercera jordana de la Feria de Artes Escénicas de Palma del Río. Muy bien no sé cómo voy a escribir esta crónica, la verdad. Sentado en la abarrotada grada de la sala Reina Victoria espero a encontrar en Espejismo de la compañía El Espejo Negro una inspiración para unir con cierto orden todos los espectáculos y vivencias del día. ¿Cómo conecto ese espectáculo infantil, Totolín Entredos, cuyo arranque me ha gustado tanto y cuyo desarrollo tanto me ha decepcionado, con la ácida crítica al actual estado de las cosas de La Perra o la deslumbrante perfección técnica de Babylon Cabaret de la compañía Laviebel? No hay mucho que hacer.

Hoy también ha sido el homenaje a El Espejo Negro, compañía de marionetas fundada en 1989 y con varios premios Max, liderada en el apartado artístico por Ángel Calvente. Sin intercambiar palabra con él, he visto un ser humano de fortaleza excepcional y una integridad que se vislumbra en su mirada libertaria. También un genio. Aquí sentado espero el deleite.

Quizás utilice alguno de los momentos de La Perra, de la compañía teatral Tenemos Gato dirigida por Cristina Rojas, para arrancar la crónica. Algo encontraré en esa Pieza teatral de magníficos actores como Raquel Mirón, Homero Rodríguez o Chema del Barco. Incluso me podría tomar la libertad de destacar a Mónica Mayen entre el reparto por su exacta dicción y emoción desbordante. Quizás ese descreimiento sobre las posibilidades de futuro de la sociedad contemporánea reflejado en textos discontinuos, metarrefenciales y profundamente pesimistas, me sirva para let motiv de esta crónica y, posiblemente, de toda la Feria. Empieza el espectáculo.

Sobre una estructura circular, luces robotizadas dibujan furiosos haces de luz sobre la sala. Un espectro nos recuerda que esto trata de catarsis. De aguantarle la mirada a nuestro reflejo. La imaginación de Calvente Para transformar cualquier situación en una acidísima crítica al estado de las cosas es portentosa. No queda títere con cabeza: la nación, la legión, la religión, la realeza y la lacerante pobreza; todo es mostrado en el espejo para escupirnos a la cara nuestras miserias. La maestría en la manipulación marionetas está solo al alcance de esta veterana compañía.

Y de repente la frase que al menos me va servir de título para la crónica: En el corazón de la manzana...Donde habita el gusano. Sobre eso podría escribir, sí, sobre el gusano inquilino que roe desde dentro, cómo la sociedad y su arte se van consumiendo poco a poco en la incomunicación y la desesperanza. ¿O acaso de eso no trata La isla, La Perra, El desguace de las musas, Espejismo…? No sé, muy buena idea no es. A ver si se me ocurre algo porque me queda poco tiempo para entregar una crónica.



¡Sea el primero en comentar!

>> Publicar un comentario