Kenneth Brannagh revisa uno de los clásicos del cine de terror volviendo al texto del que surgió: la novela de la escritora romática Mary Shelley.
El siglo XIX, además de ser un siglo de grandes inventos (teléfono, telégrafo, radio y , por supuesto, el cine de los Lumiére) y de grandes pensadores filosóficos y sociopolíticos (Marx y Nietzsche), es también un gran siglo literario con autores como Charles Dickens, Victor Hugo, Mark Twain, Leon Tolstoi y Alejandro Dumas, entre muchos otros, la auténtica Edad de Oro de la Literatura universal.
En este período se escriben las que serán consideradas como obras maestras de la literatura fantástica y de terror: Frankenstein de Mary Shelley en 1831, El extrañocaso del doctor Jeckyll de Robert Louis Stevenson en 1886, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde en 1891 y Drácula de Bram Stoker en 1897.
Todas estas novelas serán posteriormente adaptadas al cine, lo que repercutirá notablemente en la popularidad de las mismas (si bien es cierto que las primeras versiones cinematográficas de los citados libros, en muchos casos serían decepcionantes).
En 1930 la productora americana Universal emprende un ciclo de películas de terror, que se harán muy populares, con títulos como Drácula con Bela Lugosi y Frankenstein, ésta protagonizada por Boris Karloff, además de otros títulos como La momia o Losasesinatos de la calle Morgue.
En 1992 Francis Ford Coppola retoma con éxito su carrera comercial, tras su tercera parte de la saga El padrino, con un remake( nueva versión) de la novela Drácula. Alentado por su éxito comercial, Coppola decide producir también otro remake de una popular obra de terror, en este caso Frankenstein de Mary Shelley, pero no queriendo dirigir el filme, le ofrece el proyecto al cineasta británico Kenneth Brannagh, brillante adaptador fílmico de Shakespeare, que en 1989 accede a la fama internacional con su triunfo comercial y su nominación como director, con sólo 29 años, por su largometraje Henry V, según la obra homónima del famoso escritor.
En 1999 Sleepy Hollow, película también basada en un cuento de terror del escritor americano Washington Irving, dirigida por Tim Burton y protagonizada por Johnny Depp cierra esta improvisada trilogía del cine de terror de los años noventa auspiciada por Coppola, el cual figura también como productor ejecutivo de esta brillante recreación burtoniana del jinete sin cabeza, aunque sea de una manera algo indirecta en este caso( Coppola compró los derechos de la historia, se desentendió del proyecto y finalmente Tim Burton lo dirigió, al comprar a Coppola a su vez los citados derechos. Burton decidió que Coppola figurase en los títulos de crédito de la película, al haber sido su artífice original, si bien su contribución real fuese mínima respecto a la película estrenada por Burton).
La película de Brannagh lleva por título Frankenstein de Mary Shelley, y pretende, como ya hizo la adaptación por parte de Coppola del vampiro de Stoker, la máxima fidelidad al original escrito, por lo cual utiliza el nombre de la autora como elemento de identidad en el filme.
Cabe decir que el largometraje de Brannagh sigue también a la novela en numerosos aspectos, y que supone, sin duda, la más fidedigna transposición al celuloide del terrorífico personaje creado por la mente de Mary Shelley. Entre otras cosas, la película respeta, básicamente, la estructura de la novela (así, el prólogo y el epílogo de la narración en el helado Ártico) , el personaje de la criatura habla perfectamente y además razona y discute con coherencia, tal y como figura en la novela( esto sorprenderá a todos aquellos que recuerden versiones como las clásicas con Karloff donde en la primera película el monstruo era algo así como una masa deforme y balbuceante, que era incapaz de hablar) y la película de Brannagh refleja además las implicaciones personales y familiares de la novela que mueven a Victor Frankenstein a realizar su experimento creador( en las versiones anteriores se resumía su figura bajo el reduccionista prisma del científico loco), lo cual también da lugar a que la película , como la novela, aborde cuestiones filosóficas y éticas sobre el concepto de creación, de vida y de ciencia, del mal y del bien, de la frontera entre ciencia y moralidad, entre hombre y ciencia, tema tan de actualidad a fecha de hoy con asuntos como la clonación y el debate sobre el uso investigador de células madre.
La película de Brannagh inserta la historia que cuenta en el contexto de la época en que se sitúa la narración, algo novedoso que también aporta el cineasta, por lo que aparecen en el filme conceptos científicos como las teorías fotoeléctricas y de corriente y electricidad en los cuerpos, para apoyar las ideas de Victor Frankenstein y dejar entrever igualmente su apasionamiento científico.
Frankenstein de Mary Shelley sufrió un severo fracaso comercial en su estreno, y la crítica atacó el narcisismo de Brannagh como actor y director( se decía que aparecía injustificadamente luciendo su cuerpo en múltiples escenas y que se dedicaba a sí mismo muchos primeros planos en pantalla), además de los continuos movimientos de cámara circular.( Brannagh dirigiría en 1996 Hamlet con un estilo clásico repleto de serenidad y con una ausencia de movimientos de cámara casi total, en respuesta a las críticas por esta película. Cabe decir que Hamlet es una película fabulosa.)
Si bien es cierto que Frankenstein de Mary Shelley es un filme donde en ciertos momentos se abusa de la cámara circular y de los movimientos de cámara , no es menos cierto, que generalmente la cámara y sus movimientos se usan para acrecentar la vertiginosa peripecia de sus protagonistas o para acrecentar la intensidad de numerosas secuencias, en una película que Brannagh nos presenta como una historia llena de pasión, grandes emociones, dolor y terror.
En este sentido, es particularmente ejemplar la secuencia de la creación de la criatura, auténtico tour de force artístico, donde la música de Patrick Doyle, la dirección e interpretación de Brannagh , los movimientos de cámara y la fotografía de luces y sombras crean un magistral combinado cinematográfico de una fastuosidad creativa excepcional.
Aunque Frankenstein de Mary Shelley tal vez no llegue al nivel de obra maestra( entre otras cosas, porque la asignación del papel de la criatura a Robert de Niro fue un error, como mucha crítica señaló), sí puede entrar en la categoría que Truffaut llamó de grandes filmes malades, es decir, películas imperfectas, que rozan la perfección de las obras maestras, pero que en muchas ocasiones son aún más apasionantes y embriagadoras y subyugantes que aquellas. Este sería el caso de Frankenstein deMary Shelley, lo cual es lo mismo que decir, una película imprescindible e inolvidable.
Director: Kenneth Brannagh
Intérpretes: Kenneth Brannagh, Robert de Niro, Helenna Bonham-Carter
Año: 1994
1 comentario
tania sanchez - 02/06/2009 01:04
muy buena critica de la pelicula, a me parece muy padre, vez la figura de frankeistein desde otro punto de vista, la crituatura no es la tipica criatura de miedo, en esta muestran una criatura con un corazón enorme....-...